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Edicion N° 324 -- Sábado, 15 de Marzo de 2008
La producción de alcohol tiene larga historia en Tucumán. Datos de un mercado promisorio.
CLAVES:
SUBPRODUCTOS
- La caña puede ser aprovechada para múltiples producciones, además del etanol. A partir de la melaza, vinaza o el bagazo, subproductos de la caña, es posible producir desde energía eléctrica hasta nutrientes para la alimentación, pasando por múltiples artículos industrializados (medicamentos, champúes, jabones, helados, papel, madera de aglomerado, insecticidas, vodka, licores, bolígrafos, teléfonos e infinidad de objetos de plástico biodegradable).
- El gigante japonés Ajimoto fue uno de los primeros en descubrir las ventajas de la biotecnología a partir de la caña. Desde 1997, la empresa ha invertido 150 millones de dólares en dos plantas en Brasil cuya producción alcanza las 130.000 toneladas anuales de lisina, aminoácido que se utiliza para equilibrar la alimentación de animales como aves y porcinos. La empresa brasileña Irmãos Balbo fabrica plástico biodegradable a partir del azúcar de caña, y Zillor cada año exporta 18.000 toneladas de levadura de caña.
EL EJEMPLO DE BRASIL
- Según el presidente Lula, los biocombustibles son la vanguardia de una revolución energética liderada por Brasil, que fabrica el etanol más barato del mundo (cuesta 70% menos que la nafta). La tradición brasileña en el cultivo de caña de azúcar -la materia prima más eficiente para producir etanol- fue clave para el éxito del Programa Nacional de Alcohol (Pro-Alcool) desde 1975.
- La vinaza, subproducto de la destilación del etanol, inicialmente se tiraba a los ríos, causando daño ambiental. Pero luego se halló que era un buen fertilizante, y en los 80 se desarrolló un sistema de transporte con camiones, cañerías y ductos, para llevar la vinaza desde las destilerías a los campos.
- También usaron el bagazo para impulsar turbinas de vapor y generar electricidad. Esto ayudó a mantener el etanol a bajo costo. Hoy, Brasil es el segundo productor del mundo (20 mil millones de litros, exportando el 20%) después de Estados Unidos (24 mil millones). El 45% de los vehículos brasileños usa etanol. Parte de la demanda se debe al éxito de los vehículos “flexibles”, que pueden usar gasolina, etanol o una mezcla de ambos. Los autos fueron desarrollados por la firma alemana Bosch, en San Pablo, y presentados en 2003.
BUSCARAN ORO NEGRO
- El alza del petróleo lleva a reanalizar alternativas energéticas que parecían inviables. El gobierno provincial decidió investigar la posible existencia de petróleo en Tucumán. "Hay viejas prospecciones que deben ser actualizadas", dijo el secretario de Desarrollo Productivo, José Lobo Viaña. "Al habernos transferido la Nación la propiedad de las reservas de petróleo, tenemos que comenzar a avanzar con este proyecto", indicó. La provincia costeará un estudio, para luego licitar los trabajos de prospección.
- Investigaciones realizadas por YPF en 1991 establecían la posibilidad de que hubiera yacimientos de petróleo en el área que se denominó "Santa María", que abarcaba un sector de Catamarca y otro de Tucumán, en Tafí del Valle, Monteros, Chicligasta, Río Chico, Alberdi y La Cocha. Además se preveía la exploración del área "Río Salí" (Trancas, Tafí Viejo, Capital, Simoca, Graneros y parte de La Cocha).
En 1925, Henry Ford dijo: "El combustible del futuro derivará de los productos agrícolas". Consistentemente, con esta predicción, en 1927, el primer Ford A venía equipado de fábrica con un carburador de regulación manual para dar al comprador del vehículo la posibilidad de usarlo con gasolina o alcohol. Antes, en 1922, en Tucumán una publicación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Columbres (EEAOC) ya informaba sobre la posibilidad del uso de alcohol como combustible, ya sea solo o en mezclas con éter, bencina o nafta. En mayo de 1928 se llevó a cabo la primera experiencia práctica, utilizándose una mezcla carburante llamada "combustible Giacosa", por ser su inventor Luis Giacosa. Dicha mezcla empleaba el 15% de petróleo crudo, el 5% de metileno y el 80% restante de alcohol. La prueba fue realizada por el director general de YPF, el entonces coronel Enrique Mosconi, en Campamento Vespucio (Salta), y consistió en vaciar totalmente el tanque del camión Ford T que usaba el propio Mosconi y llenarlo con combustible Giacosa. El auto arrancó instantáneamente y funcionó a la perfección. En 1942, el gobernador de Tucumán Miguel Critto utilizó un vehículo accionado con un combustible que tenía 30% de alcohol desnaturalizado y 70% de nafta, para recorrer los cerros de la provincia, a modo de demostración de las experiencias que comenzaban a realizarse en el uso de un sustituto para la nafta. En el Departamento de Investigaciones de YPF se realizaron ensayos sobre este tema desde 1940. En 1978, en medio de los remezones de la crisis petrolera mundial, se relanzó en Tucumán la idea de adicionar alcohol etano a las naftas que reconocía como antecedente más cercano al programa Proalcool de Brasil. En 1979, el gobernador de facto Lino Montiel Forzano lanzó la estrategia de "Tercera Diversificación", con la alconafta como estandarte. En 1980, el mandatario logró que la Nación autorizara la comercialización del producto en Tucumán, Salta y Jujuy. El 15 de marzo de 1981 comenzó la producción de alconafta. En el 83, los precios internacionales del azúcar se desplomaron a 70 dólares la tonelada. Como no tenía sentido exportar, el sector se lanzó de lleno al alcohol. Impulsada por la Secretaría de Energía de la Nación, la alconafta llegó a comercializarse en 12 provincias. En el 86 se obtuvo la producción pico, con 341.000 litros. El plan no pasó del 89. La inflación terminó con la rentabilidad de la alconafta y los precios del azúcar treparon a 300 dólares la tonelada, lo que brindó un nuevo marco exportador a la actividad azucarera. ESCENARIO INEDITO. Hoy la situación se proyecta como más atractiva que nunca antes para la producción de etanol en Tucumán. Ante el agotamiento y encarecimiento del petróleo y otras energías no renovables, en el mundo se están alentando las alternativas. El año pasado, el Congreso aprobó la ley que fija un marco de promoción para la producción de bioetanol a partir de la caña de azúcar. La iniciativa complementa a la Ley 26.093 de Biocombustibles, y significa que el etanol de los ingenios tucumanos calificará para abastecer el corte obligatorio de las naftas con un 5% de biocombustible a partir de 2010. "Producir etanol de la caña es más barato -y genera más empleo- que hacerlo a partir del maíz. Nuestros industriales azucareros vienen desarrollando la tecnología necesaria para adecuarse rápidamente a las exigencias de la ley", afirmó el gobernador José Alperovich. Jorge Scandaliaris, director asistente de Tecnología Agropecuaria de la EEAOC, entidad que lleva casi un siglo en investigaciones sobre el tema en Tucumán, explica que la producción de etanol puede marcar una nueva era para el sector azucarero de la provincia. "Inicialmente, se puede sacar alcohol de las mismas variedades de caña que se utilizan hoy en Tucumán. En un futuro, se puede trabajar con variedades adaptadas para una mayor producción energética; pero con esta misma materia prima se puede procesar azúcar, obtener jugos y producir alcohol", explicó. Dejó en claro que habría que mejorar la capacidad de producción de las fábricas, porque, actualmente, el alcohol se produce a partir de la melaza, que es un residuo del azúcar. "Se debería pensar que además de la melaza tendría que procesarse materia prima exclusivamente para alcohol, es decir parte para azúcar y otra parte para alcohol. Es lo que está haciendo Brasil, que tiene una producción anual de unos 475 millones de toneladas de caña, de las cuales 60% se destina a hacer alcohol y el 40% restante para fabricar azúcar", remarcó el experto. Frente a este desafío, Scandaliaris opinó que los ingenios tendrían que invertir en capacidad de destilación. "Se podría estirar el tiempo de la zafra, a lo sumo un mes más de 5 a 6 meses, o un poco más. Pero también se podría incrementar la capacidad de molienda de los ingenios, es decir moler más cantidad de caña y, de hecho, cubrir una mayor demanda laboral, en todas las etapas de la producción." Hizo hincapié en que el mundo entero está buscando fuentes alternativas al petróleo, que se acaba y cuesta cada vez más. "En este contexto, el alcohol de caña tiene un rol importante. Esto sería como volver al plan alconafta y entrar al rumbo que marcó Brasil, como un combustible interesante. Se sustituye progresivamente los combustibles fósiles y la Argentina puede aprovechar esta demanda mundial. Se debe aprovechar la producción regional, que es muy competitiva. Esto significa más desarrollo, más puestos de trabajo, más hectáreas en cultivo", indicó el especialista. Una de las dificultades de la producción de alcohol a gran escala son los residuos que este proceso genera. "Si emprendemos este proyecto tenemos que ir de la mano con una solución. Es un proceso un poco lento, pero ya no se concibe la producción de alcohol sin el tratamiento de la vinaza. Estamos analizando alternativas y se trabaja fuerte en esto, para darle un tratamiento que no afecte al medio ambiente", indicó Scandaliaris. Los expertos estiman que los ingenios de Tucumán, Salta y Jujuy deberán invertir unos 150 millones de dólares para adaptar sus destilerías. El costo de una destilería supera los cinco millones de dólares. El empresario Jorge Rocchia Ferro afirmó que "el azúcar es una actividad de enorme futuro. En 2010 los ingenios tucumanos producirán 2 millones de toneladas de azúcar. Y ya contamos con la herramienta legal para transformar a nuestros cañaverales en pozos petroleros, multiplicando la fabricación de etanol". CORTE OBLIGATORIO. La ley de biocombustibles desde 2010 la obligatoriedad de corte de motonaftas con etanol al 5%. Esto representa una necesidad adicional de etanol de 200 millones de litros, que puede ser provista por los ingenios tucumanos, que tienen un potencial de producción de 400 millones de litros, lo que abrirá también el mercado de la exportación. En ese sentido, el ingenio La Florida, de Rocchia Ferro, negocia con la firma nipona Mitsubishi la salida de su etanol rumbo a los mercados asiáticos, utilizando el Paso de Jama y el megapuerto chileno de Mejillones. El empresario no descartó que para la producción de biocombustibles se deba ampliar la superficie con caña de azúcar en Tucumán, cultivo que actualmente se extiende en 217.000 hectáreas. "Es probable que se amplíe el área con caña, pero en todo caso dependerá de cada ingenio y de la mayor demanda que el programa pueda suponer para los cañeros independientes. Esto implicará inversiones en deshidratación y destilerías, y en las etapas agrícolas y de molienda." La firma Azucarera Los Balcanes, propietaria del ingenio La Florida, ya está produciendo unos 240.000 litros por día de alcohol listo para mezclar con nafta. Los Balcanes no sólo tiene la estructura para producir alcohol deshidratado, sino que cuenta son su propia empresa petrolera de segundo grado (Covemat), flota de camiones y red de 35 estaciones de servicio para vender etanol a empresas y usuarios. Además, se encuentra en conversaciones con algunas petroleras (entre las que se cuenta Repsol YPF) para abastecerlas de este biocombustible a gran escala. "Tenemos la estructura completa: una fábrica con capacidad para llegar a producir 400.000 litros por día de alcohol para nafta, una petrolera de segundo grado que puede almacenar y despachar 12 millones de litros de bioetanol y nuestra propia red de estaciones de servicio, a través de las cuales venderemos naftas mezcladas Northwest", puntualizó Rocchia Ferro. Los Balcanes además está acondicionando su fábrica para producir etanol de maíz en los meses en los que no hay caña (la suya será la primera fábrica en el mundo en producir conjuntamente etanol de caña y de maíz) y cogenerar energía para la red (unos 60 MV) a través de la quema del bagazo, residuo de la caña que genera vapor para movilizar las maquinarias de los ingenios. Gabriel Sustaita, responsable del área de bioetanol de Los Balcanes, explicó que de una hectárea de caña se pueden obtener entre 60 y 85 toneladas de caña y unos 6000 litros de alcohol de melaza. El maíz, en cambio, tiene una productividad menor para los biocombustibles: de una hectárea en el Norte, con rendimientos a razón de 7,5 toneladas por hectárea, salen 2400 litros. Pero la fabricación combinada de biocombustibles a partir de la caña y del maíz permite hacer un uso más eficaz de la capacidad instalada, permitiendo producir alcohol de melaza en los meses en que no hay caña. "Las posibilidades de aprovechamiento energético de la caña son infinitas: con la quema de bagazo y de la maloja (derivados de la fabricación de azúcar) se puede cogenerar energía; con la basura orgánica, hacer biofueloil; con la vinaza, que se usa para fertilizar campos, se podría hacer también biogas y concentrar sales para fertilizantes", explicó Sustaita. Por su parte, el director técnico de la EEAOC, ingeniero Daniel Ploper, explicó que la institución está buscando apoyo financiero nacional y del exterior para el desarrollo de un programa de bionergía, que comprende la producción de biocombustibles y la cogeneración de electricidad en los ingenios azucareros. Hace pocos días, una delegación de técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) visitó nuestra provincia, junto a Andrés Leone, titular del Programa Nacional de Biocombustibles. El BID dispone de una línea de financiamiento para la producción de biocombustibles (investigación y desarrollo tecnológico) que podría se aprovechada, según manifestó el director de Investigación y Tecnología Agropecuaria de la EEAOC, Gerónimo Cárdenas. Ploper dijo que el Programa de Bioenergía de la Experimental también apunta a otras formas de generar energía renovable, incluyendo especialmente el uso de los residuos de la caña como materia prima. "Diversas alternativas se están investigando en varios países, y nosotros nos estamos sumando a ese camino. Para ello, estamos armando grupos de trabajos con especialistas argentinos y del exterior, que por ejemplo investigan la fabricación de etanol a partir de la celulosa de restos de cosechas, de plantas y de árboles", subrayó. Para los especialistas de la EEAOC, "Tucumán está en condiciones de ingresar de inmediato al mercado de los biocombustibles, pues no sólo tiene un parque industrial apropiado, donde se está produciendo bioetanol de 96°, sino que cuenta con la tecnología para transformarlo en anhidro, que es como se lo emplea en las mezclas para combustible". Debe sumarse a esto algo no menor: Tucumán posee caña como para abastecer esta nueva producción, y está en condiciones de destinar nuevas áreas al cultivo, y de continuar incrementando la productividad de su cañaveral. "No debe olvidarse que con las nuevas variedades de caña, los litros de etanol a producir por tonelada de materia prima pueden incrementarse", concluyó Cárdenas.